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jueves 8 de diciembre de 2011

EL TOREO ES UNA CIENCIA NO UN ARTE



ERRORES HISTORICOS COMETIDOS CON JOSE DELGADO YLLO EL PADRE DE LA TAUROMAQUIA

Hay un proyecto para editar un estuche con dos libros, del famoso e histórico manuscrito “LA TAUROMAQUIA O CIENCIA DEL TOREO” de José Delgado alias Pepe-Yllo de 1.793 investigado y escrito por José María Fiestas afincado en la costa de Granada desde varios años.

Publicado por : Motril@Digital en Los Toros
José María Fiestas tras un extenso trabajo investigador de más de seis años por las hemerotecas de España descubre, que el maestro de la tauromaquia, aquel que normalizara todos y cada uno de los detalles de la lídia, José Delgado, el mismo que sirvió de inspiración a Goya para cuatro de sus grabados y conocido hasta ahora por el apodo de Illo o de Hillo, encerraba ciertos errores como por ejemplo su propio apodo, que en realidad es Yllo con "y" o la intervención de la censura en la redacción de su manual taurino, donde sustituye la expresión de que "el toreo es una ciencia" por la del "toreo es un arte". La palabra ciencia en el siglo XVIII estaba relacionada con la brujería.

Este título y este alias a muchos les puede sorprender, pues no es el habitual en todos los medios escritos, ya que desde la aparición de la primera edición impresa, ya de partida con errores fundamentales, de 1.796 con el titulo La Tauromaquia o Arte de Torear de Josef Delgado, alias Illo, y esto es totalmente erróneo, ya que si vemos la página de portada del manuscrito original de 1.793, desde el titulo hasta el nombre, están equivocados, el titulo y nombre correctos es como se encabeza en este texto.

Por tanto el concepto que tenemos de que el toreo es una arte es equivocado, "el toreo es una ciencia" para el padre de la tauromaquia que es lo que siempre quiso decir y no un arte que fue la expresión que sustituyó la censura entonces en su manual.

Dicho esto, este libro está considerado por muchos entendidos como el catecismo del toreo, pues sin el no se entendería las normas y maneras de torear y de clasificar a los distintos tipos de toros, ya que a partir de esta obra se basa todo el toreo moderno, ya que anteriormente como nos dice el maestro Pepe-Yllo, no había nada escrito en este sentido.

Este proyecto de hacer dos libros, uno la copia del manuscrito original, restaurando algunas de sus páginas deterioradas por el paso del tiempo, el segundo, contiene toda las transcripción del manuscrito original, conservando el tipo de redacción y el planteamiento de este, aunque sustituyendo la grafía de las palabras que se escriben de forma distinta en la actualidad en las que se ha sustituido, por ejemplo la x por la j, la q por la c, etc.

Después de valorar la importancia de la obra y la cantidad de errores cometidos a lo largo de los años, he creído que habría que editar esta obra tal y como la dejo escrita su autor, en su manuscrito, posiblemente desconocido por la gran mayoría, por que si no nose entiende el cumulo de errores y falsedades arrojadas sobre la misma.

Una vez escaneado y digitalizado el manuscrito original, y posteriormente restauradas algunas de sus páginas, se realiza la transcripción del manuscrito original, para una mejor comprensión y mejor lectura, se diseña el tipo de esqueleto que lleva, respetando el formato original  del manuscrito, se le diseña el traje que es lo que vemos exteriormente, y se diseña un estuche para el contenido de los dos volúmenes.

El contenido de los libros esta dirigido como dice su autor: A toreros de profesión y a toda clase de sujetos que gusten de toros.

A los toreros, porque les indica cómo hacer las distintas suertes del toreo y los tipos de toros que hay.
A los aficionados, porque de esta manera entenderán mucho mejor, porque un torero hace lo que hace en la plaza.
Esta obra es un curso completo del conocimiento del toreo en todas sus facetas, tanto para entendidos, como para profanos, leyéndola se entiende mejor La Ciencia del Toreo, como nos dice el maestro.
Esto es un adelanto, que espera vea la luz en poco tiempo, estando condicionado como siempre a los aspectos económicos, ya que su objetivo es encontrar una empresa o institución que quiera adquirir un numero de ejemplares de la primera edición, y así poder abaratar la misma, para que llegue a un buen precio al publico,"creo que la obra lo vale, y confio en ello, quisiera que fuese un homenaje a su autor, ya que creo que la obra aportara conocimiento y saber sobre una ciencia que es parte esencial de nuestra cultura, tradición y patrimonio artístico", diría José María Fiestas a Motril@Digital.

QUIÉN ERA JOSÉ DELGADO GUERRA

El artetaurino.com.- Nació en Sevilla el 14 de marzo de 1754 murió en Madrid 11 de mayo de 1801. El conocimiento de la fecha de nacimiento se debe al descubrimiento de su partida de nacimiento . Dicho documento existe en el archivo de la parroquia del Salvador, de Sevilla, y dice así:

«En 17 de marzo de 1754 años, yo, Don Juan Martínez Romero, cura de esta colegial de Nuestro Señor San Salvador, de Sevilla, bauticé a Josef Matilde, que nació el día 14 de dicho mes a las seis de la mañana, hijo de Juan Antonio Delgado y de Agustina Guerra por su mujer; fue su padrino José de Missas y Juana Rodríguez, su mujer a quienes avisé las obligaciones que contrajeron y lo firmé fecha ut supra . Don Juan Martínez Romero.»

Por relatos verbales, de cuya veracidad no se puede responder, se sabe que fue en el Matadero donde hizo, sus primeros ensayos. Aunque la exactitud no está probada, la versión parece verosímil.

Tampoco se tiene noticia autorizada de por qué le apodaron PepeYllo , aunque se supone, y tiene visos de verdad, que sería porque de muchacho le llamarían con los diminutivos de Joseíllo o Pepillo, y de ahí se derivaría el alias de Pepe-Yllo, quién sabe si porque a él le gustara ostentarlo.

Respecto a sus comienzos, parece, según referencias transmitidas de una a otra generación, que, en efecto, fue en el Matadero sevillano donde intentaba todos los lances, y que allí hubo de verle torear el célebre Joaquín Rodríguez (Costillares), que se prendó del valor, la agilidad y la gracia de aquel adolescente. Y debe de ser verdad, porque el primer dato verificado que tenemos de su vida torera es que el gran maestro le agregó a su cuadrilla como banderillero el año 1770, cuando sólo contaba dieciséis años. Desde aquel día ya no cesó de trabajar con un tesón y una voluntad que pocos han mostrado.

Cuando daba los primeros pasos en la ciencia del toreo, sostenía su maestro Costillares una viva competencia con Juan Romero, padre de Pedro, que, andando el tiempo, había de ser su temible rival. Romero representaba el toreo quieto, reposado y tranquilo de la escuela rondeña, y Costillares, el más movido y alegre de la sevillana.
Costillares, que vio lo que adelantaba el discípulo, se aplicó con interés para enseñarle, no sólo por el cariño que le inspiraba, sino porque como ya brillaba Pedro Romero, que había depurado el estilo rondeño, quería prepararle un émulo adecuado que mantuviera con valor y arte la escuela hispalense.

Toreó Yllo, alternando con Pedro, por primera vez en el Puerto de Santa María, y aunque allí se inició la lucha, no volvieron a encontrarse hasta pasados once años. Entonces fue cuando estalló la tremenda competencia, que duró dieciocho y terminó cuando se retiró de los toros, en plena gloria, el diestro de Ronda.

En la rivalidad siempre venció Romero; y hay que tener en cuenta que su manera de torear era más arriesgada que la de su compañero; pero éste, ligero y, sobre todo, temerario ante el peligro, rara vez obedecía a los cánones de la ciencia de torear por lo cual recibió muchas cornadas, mientras que su competidor, que ha sido el espada que hasta ahora ha matado más toros, unos 5600, apenas tuvo percances desagradables.

El lance de capa llamado «de frente por detrás» fue invención suya, y es una lástima que esta difícil y artística suerte ya no se vea practicar.

Este valiente torero fue inventor de lances muy peligroso, como la suerte del reloj. En el instante decisivo de la suerte suprema , Yllo, se deshacía de la muleta y mostraba al toro el reloj de su padre, colgando de una cadena, dándole puntual la hora de su muerte.