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domingo, 3 de abril de 2011

UN FRAUDE NECESARIO DE LEGISLAR: EL ENFUNDADO DE LOS PITONES

USO Y ABUSO DE LAS FUNDAS
http://eltoroporloscuernos.blogspot.com Publicado por Antonio Díaz- Publicado en la Revista Bous a les Alqueries 2010


Han pasado ya más de diez años desde que Alfonso Vázquez, mayoral de Fuente Ymbro, destapara la caja de los truenos. O de las fundas. Mucho se ha dicho y escrito sobre tan macabro instrumento. Sin embargo, nadie se ha puesto a estudiarlo con detenimiento y mesura, utilizando los avances tecnológicos que hoy tenemos a nuestro alcance. Por no haber, ni se ha planteado un gran congreso en el mundo del Toro, en dónde se reúnan ganaderos, toreros, empresarios, veterinarios y sobre todo, representantes de los aficionados. Únicamente hemos podido asistir atónitos a entrevistas y reportajes en revistas temáticas y programas televisivos cuyo rigor y seriedad informativa dejan mucho que desear. En un mundo cerrado a cal y canto, como empieza a ser el taurino, morder la mano del que te da de comer, en este caso la del taurinismo –la mafia taurina- no es conveniente para las aspiraciones laborales de muchos. De ahí, salvando contadísimas excepciones, que la prensa del toro peque de farisea, falsa e impostora hasta límites cuasi antitaurinos.

 Para empezar, hay que localizar la verdadera raíz del problema. No se engañen, no es una cuestión de mejorar la presentación del ganado; tampoco por hacer más cómoda la vida del toro en la dehesa; ni mucho menos por garantizar la sanidad e integridad del pitón. El motivo único y exclusivo por el que se enfunda es el económico. Y con el enfundado no cabe más que un beneficiario: el dueño de los toros, que ve como el tanto por ciento de sus ganancias netas se incrementa sustancialmente. Un dato: las pérdidas por un toro despuntado pueden llegar a ser hasta de 6000 euros mientras el presupuesto para enfundar una res es de 150. Más vale prevenir que curar… Todo sea por la pureza e integridad del euro.

Como podemos imaginar, razones económicas al margen, la utilización de las fundas no se sostiene de ninguna de las maneras. Es un afeitado encubierto, una manipulación en toda regla, se mire como se mire. Según la RAE, manipular, en su primera acepción, significa “operar con las manos o con cualquier instrumento”, también aparece como segundo significado del término el “trabajar demasiado algo, sobarlo, manosearlo”. El mismo Joselito, actual ganadero del Tajo y la Reina, que ha visto como sus toros han sido sancionados en Logroño por afeitado, no dudó en afirmar: “no he afeitado a ninguno de los dos toros que han dado positivo, aunque reconozco que sí los he manipulado para ponerles y quitarles las fundas”. O sea, que reconoce implícitamente que ya sea manipulando mediante fundas, o afeitando, el resultado en el pitón es el mismo.

Este mayestático fraude, repercute en el toro de lidia en dos grandes aspectos: el fisiológico y el psicológico. 

Físicamente, las defensas de un toro, en condiciones normales, deben de poder atravesar sin dificultades los 6 cm de grosor que tenían las maderas de olivo con las que antes se hacían las barreras. No hay que irse al blanco y negro, ni a las críticas de Corrochano para ver y escuchar sobre toros que derrotaban en plazas de talanqueras contra el acero de las rejas y tablones de hierro que hacían de burladero o en cosos antiguos de piedra sin astillarse lo más mínimo un pitón. 

Aún recuerdo aquella visita de Joaquín Vidal a Comeuñas, de la que salió un artículo que describía como un Cuadri huraño, de esos que viven apartados de la manada, se les arrancó al galope, destrozando un muro de cemento y ladrillo, llegando al camino, dónde Vidal, acompañado del fotógrafo y el ganadero, se guarecía bajo una camioneta de la cólera de la bestia. Sorprendentemente, o no, los pitones de aquel barrabás estaban intactos, y el murete de obra, destrozado. Hoy día es frecuente ver toros que salen astillados ya de chiqueros, pitones que se parten, como si estuviesen huecos, en el primer encuentro con el burladero o contra el peto del caballo y, lo que es más preocupante, es común observar como los pitones que se parten más abajo, por la pala, incluso por la cepa, no sangran y dan la sensación de ser un caparazón inerte y seco. Más que proteger el pitón, las fundas lo terminan enfermando, merced a la falta de oxigenación, que suele provocar trombosis en los vasos que riegan la membrana queratógena del asta.

Psicológicamente, la colocación de las fundas supone un maltrato y una tortura que el animal nunca olvidará. Hay que recordar que el Toro es un guerrero creado por el hombre genéticamente a través de una selección artificial llevada a cabo durante siglos. El mueco, ese garrote encargado de castrar todo movimiento y toda ansía de liberación del toro, es el primer “torero” que se encuentra el bicho en vida. Si torear es dominar la fiereza del bruto, tenemos que decir entonces que el mueco tiene más poder que Joselito el Gallo. El paso por la manga y el mueco supone un atentado a la integridad del toro, que se ve humillado, derrotado y vejado por el hombre y sus armas. Sólo lo olvidará cuando esté ya en el desolladero. Inmovilizado el cuerpo por barras de hierro, la testa sujetada por una especie de guillotina, los cuernos amarrados con una soga y por si fuera poco, con un harapo le causan ceguera. La poca o mucha bravura que tenga el negrito, ahí se queda, en el armazón de fierro, un año antes de salir a la plaza. Todo, por una bolsa de dinero más opulenta.

El maldito mueco esconde más peligros. Como la posibilidad que presta al ganadero de aprovechar la ocasión para “igualar” exageraciones o “arreglar” puntas que no están como se espera. No es normal la proliferación de toros astifinos que se han venido viendo en los últimos años, coincidiendo con el reinado de las fundas, en plazas de primera categoría, sobre todo en aquellas dónde la televisión está presente. Hemos llegado a un punto en el que es complicado ver una ganadería que presente no digo ya pitones mogones, sino normales. Todos pasan la prueba de “la foto”. Cabe la duda de cuántos pasarían la prueba del afeitado en un laboratorio. La moda de sacar punta a los toros también debería de estar tan perseguida como el afeitado. No es cuestión de quitar o poner; es cuestión de no tocar, no manipular.

El toro lleva las fundas en la dehesa durante los últimos diez o doce meses, antes de ser embarcado para la plaza. Los ganaderos correligionarios de las fundas juran por lo más sagrado, que entre quince días y un mes antes de ser lidiado el toro vuelve al mueco y las fundas son quitadas. En teoría, en esas dos-tres semanas el animal vuelve a tener una readaptación de las distancias. Reprogramación, como le he escuchado a algunos. La realidad es bien distinta. Durante el ciclo isidril del año pasado, en el cual fue rara la tarde en dónde no hubo lío de corrales y los cambios de ganadería por parte de la empresa fueron el pan de cada día, se dieron varios casos que desmontaron esta tesis. A través de la red, en diferentes portales y bitácoras, pudimos ver fotos de toros enfundados realizadas con menos de una semana de antigüedad, y que fueron lidiados días después en Las Ventas, bien como sobreros, bien completando corridas que habían quedado cojas. Se han estado retirando las fundas, para abaratar personal y trabajo, durante el embarque o bien en los corrales de la misma plaza, con lo cual no hay readaptación posible. Se quiten cuando se quiten, lo que está claro es que el toro pierde las distancias y el objeto. El ejemplo más claro lo podemos ver cada tarde en el ruedo que es dónde los motivos pesan, observando con más frecuencia de lo normal, como un metro antes de llegar a las tablas el toro está derrotando al aire o incluso viendo otros que miden mal y se estrellan literalmente, y sin ayuda de peones malintencionados, contra el burladero. Los cabeceos que tiran cuando persiguen bien sea la capa o la franela también son típicos de la enfermedad del enfundado.

Merced a esta indefensión que el mismo animal se nota al tener inutilizadas sus defensas, su vida en la dehesa, según los “ganaduros”, es más tranquila y las peleas dejan de estar al orden del día. Las muertes por reyertas entre ellos desaparecen totalmente, me dicen. Es una media verdad. En algunas ganaderías, pertenecientes a determinados encastes de manejo más fácil, las peleas se reducen notablemente. Pero, a costa de hacer del toro bravo un animal cobarde y apacible, que rehúye de la pelea porque sabe que no tiene con que atacar y ahí se siente como un rumiante del campo más. En otras casas, en las cuales se crían otro tipo de encastes con temperamento más agreste, también se han puesto fundas –en algunas se siguen poniendo-. Juan Luis Fraile, ganadero de los queridos “gracilianos”, hizo la prueba con sus santacolomas, y el resultado no fue el esperado: fue peor el remedio que la enfermedad. El número de cornadas internas, que son mucho más difícil de ver -entonces curar-, para el ganadero, la cantidad de patas partidas y otras lesiones le hicieron recapacitar y dar marcha atrás. Con fundas, las fuerzas de los toros en las peleas se igualan, lo que produce mayor encelamiento en la pelea, aumentando el número y la virulencia de éstas.

Tras el traspaso de la autonomía de la Tauromaquia del Ministerio del Interior al de Cultura, y la “humanización” hacia la que la sociedad va arrastrando la Fiesta, no es fácil para el aficionado pretender buscar leyes que prohíban el uso de las fundas, ni tan siquiera que persigan con vehemencia el afeitado. Lo que sí sería de agradecer es que en los carteles se anunciaran, como se hace con los rejones, sí la ganadería del día enfunda o no. Se ruega, por lo menos, informen. Porque esto de las fundas, al menos para unos cuantos aficionados, no es cuestión baladí.

Y es que corren malos tiempos para la lírica. Peores aún para ser Toro.

¿USO Y ABUSO DE LAS FUNDAS?
Por Patxi Arrizabalaga

A raíz de un artículo publicado, según el plumilla con mucho rigor, sobre el uso de las fundas, hay muchas apreciaciones a realizarle al mismo, por fallos en su decir, en algún caso, y por datos que aporta sin contrastar, simplemente dado por su fobia a los condones pitoneros, que desde luego no gustan ni a los que los usan porque está claro que el animal es bello y hermoso visto sin ellas, en el campo, en la dehesa, en su entorno, pero vale ya de pensar que hablamos de un animal salvaje, tipo gorila en la niebla.

La idea ya estaba en el aire cuando en el año 2.005 comenzó a colocarlas Alfonso Vázquez, mayoral de Fuente Ymbro con unas resinas plásticas, y desde entonces, y debido al continuo estudio, al seguimiento riguroso y mesurado de los comportamientos de cada animal enfundado, la situación ha evolucionado y mejorado una barbaridad, y en muy poco espacio de tiempo.

Es curioso que, a personas que no estamos de acuerdo con las fundas, que nos parecen horribles para el lucimiento de la cámara, que nos vuelve y devuelve a la verdadera realidad del campo bravo, de la explotación del ganado de lidia, los datos que nos presentan, los aperos que utilizan, el haber sido testigo de puesta de fundas en diversas casas, de diferentes encastes, precisamente esos informes que llevan desde el principio son los que nos han abocado a comprender su utilización, al igual que tenemos que entender al animal como producto, que para eso es de creación humana, en su transformación de su estado salvaje a su continuo cuidado y estancia en cercados humanos, con vaqueros humanos, aparatos de tracción humanos, comida diaria humana, saneamiento y sanidad humanos...el manejo diario que según la RAE es manipular.

La palabra huele al personal como si de estafa se tratara, pero luego van al mercado a comprar alimentos manipulados que llevar a boca del propio y su familia, por ejemplo, o entran sin desmayo a la manipulación sanitaria con sus vacunas, sus intervenciones, sus medicamentos, y aquí no se va nunca lo deprisa que la 'peña' desea por culpa de las listas de espera, como segundo ejemplo. De todas las acepciones de la RAE para la entrada manipular solo se habla de una de manera artera y referida a los negocios. ¿O acaso darles alimentos procesados, cercarlos, sanearlos, tentarlos a campo abierto o en las placitas, vacunarlos y demás labores a realizar no es manipulación?

Por otro lado, ¿cuál es el fin de la crianza de este espectacular bóvido? Estaré equivocado, pero creo que es que el toro llegue intacto a la plaza y sea de la satisfacción del pagano. Lo malo, para mí, es que me gusta el toro y mi visión no suele coincidir con la del público en general. ¿Eso me hace mejor o peor aficionado?

Que me llamen defensor de las fundas por intentar comprender el uso dado ¿me hace formar parte de lo que el Sr. Antonio llama fariseos informadores taurinos? Pues será que sí, será que solamente se puede pensar de una forma, y todos los demás somos malos aficionados, manipuladores, colaboracionistas de estafas y demás frases que anónimos me han llegado a decir.

¿Que no hay datos? Será que no interesan demostraciones. El argumento de la existencia de este animal único no es otro que el económico. Un criador no tiene toros como se tiene un perro en casa, sino por un fundamento económico y ególatra, cría animales para venderlos en las mejores plazas y al mejor precio, sea en arenas o en calles. ¿O seguimos pensando que son gente romántica que tira el dinero al río?

La fama, la gloria, el desafío, el respeto a los antepasados suelen ir de la mano de ese fin económico, porque si no ¿cómo continuar en el negocio? Y hay que ser muy bruto para no pensar que el beneficio del ganadero es la suerte de sus animales.

Y lo de los datos que aporta son inciertos, ya que si un ganadero pierde un toro de saca lo que pierde será el valor del lote al que vaya. Si es un toro de Pamplona costará una cantidad muy superior y si es un toro de una talanquera no llegará a esa cifra, por lo tanto la merma no se cuantifica en euros tan fácilmente. Y en cuanto al coste de enfundar por toro decir veinte euros es hasta pasarse.

Siguiendo el artículo, decir que es un afeitado encubierto, que es lo mismo que afeitar es faltar al respeto del criador y al toro en sí mismo. Lo digo porque el afeitado viene hecho por los apoderados o gente cercana al torero en cuestión, el ganadero necesita los pitones íntegros, pero muchas veces tiene que tragar, y ¡ anda! que las fundas que hace que no se rompan, se desgasten, se mellen las puntas son reprobadas y rechazadas por los toreros. Así que yo me preguntaría el porqué, aparte de poder fusilar al personal contrario a las fundas como colaboradores en el afeitado torerista tal y como el respetable contrario a ellas nos tacha a quienes, aún siendo contrarios, entendemos su porqué.

Otra cosa que me asombra es que se pueda decir que las fundas en vez de proteger al pitón lo enferman por falta de oxigenación por trombosis en los vasos que riegan la membrana queratógena del asta. ¿Eso está demostrado o es una cana al aire? Si es así, ¡qué tontos son los criadores enfundadores que van a perder sus productos, su fin económico y van a llevar a la ruina a su casa!

La realidad es que los toros se enfundan de diversas formas, y algunas no son las adecuadas, mientras que la ideada por Ángel Pérez, mayoral de Jandilla y usada por primera vez en algunos utreros en el otoño de 2.007 y a partir del 2.008 en todos los futuros de saca, junto a Andrés Tirado, mayoral de Victoriano del Río que fue el que rápidamente le siguió en la forma de enfundar, es sin duda la mejor. El sistema de la venda con la punta del pitón protegida con un artefacto casero que deja libre de aireación, que no engaña la punta del pitón porque queda al ras de la tuerca y además se ve, es el progreso hasta ahora. El coste del artefacto y de la venda no llega a veinte euros. Los resultados examinados, con datos, de los toros de ese 2.008 fueron de plena satisfacción para el criador y su plantel.

El maltrato y la tortura, que adivina el articulista, que el animal nunca olvidará (debe ser vidente o mentalista que puede meterse en el cerebro del burel) me parece fuerte de veras. Los únicos estudios admitidos por un menda son los científicos hechos por el Dr. Illera sobre el stress con quince mil toros a lo largo de muchos años, y en todo ello se dice que el animal no recuerda, funciona por instinto y que su sufrimiento viene mermado por la multiplicación por diez de las betaendorfinas y endorfinas que le producen placer y hace que sea un rumiante que pelee hasta la extenuación. ¿Saben que los antitaurinos niegan la fiereza de un rumiador?

¿Saben que para que el toro se ponga así les echan ácidos en las patas, les queman los ojos para no ver, les hacen comer carnes para volverlos locos....y demás cosas que dicen los antitaurinos? ¿Se lo creen? Así que por favor no me llamen ni me comparen con ellos. Además, el momento de más dureza para el animal se produce en el herradero, que es cuando realmente se le hace daño y castigo al animal. Pero, ¿no fue eso un logro para aficionado? No fue la pelea continua de Navalón en defensa de la obligatoriedad del guarismo la que forzó su uso, por lo que no seré yo quien pida su eliminación para quitarle al animal ese padecimiento.

Y si un aficionado va hablando de tortura, la única que el animal va a recordar es el espadazo de la suerte suprema, sobretodo cuando es reiterativo por lo malo de su ejecución. Hay chotos que pierden a su madre en el parto, son alimentados a biberón un montón de meses y cuando los sueltan al campo en el destete junto a sus semejante olvidan absolutamente todo, de tal forma que si pillan a su vaquero amamantador en algún descuido se arrancan a por él.

El mueco existe por varios motivos, desde siempre, no por las fundas, por lo que debemos suponer que llevamos toda la historia faltando a la integridad del toro. ¡ La manga y el mueco!. ¿ Los toros embarcan en mitad del cercado por su propia voluntad? No sé, digo yo que es necesario alguna otra fórmula. Por cierto, uno de los momentos más estresantes para el burel. La vacunación, desparasitación, herrado legal y obligatorio por disposiciones nacionales y europeas ¿dónde se hacen? En el mueco, por lo que el Sr. Antonio nos deja claro que jamás se ha respetado la integridad del toro. ¡Ay! El mueco o cajón de curas, ¡maligno habitáculo donde el ganadero engaña al público pagano! Ahí nos dice el bueno del Sr. Antonio es donde se arregla, se afila, se saca punta, se iguala a los toros, y es posible que sea así, pero, ¿cómo curas las heridas de guerra de los animales que llegando a su momento culmen no se dan ni los buenos días?

No sé cómo sabe que llevan las fundas de diez a doce meses. Yo pensaba que algunos animales que se lidian en Fallas o Castellón apenas llegan a cuatro o cinco meses y otros aún menos. Depende de cada ganadería. Sin ir más lejos hace un mes estuve siendo partícipe y colaborador de la manipulación en Los Bolsicos para toros que se van a matar en junio. Desde luego, los que vayan al Pilar maño o los 'sanlucas' jienenses puede que pasen del año. La verdad, yo no lo sé.

Y lo de readaptación de las distancias como motivo de librarles de la tortura manipuladora con antelación no se sostiene. Se desenfunda quince o veinte días antes del embarque en los toros reseñados para una feria, y claro que puede pasar cosas como cambios de toros, rechazados, y hay que ir a por ellos a esa u otra finca e igual aún están enfundados, pero yo tenía entendido que se desenfundaba no por la readaptación, porque si está al ras ¿qué readaptación necesita? Mayorales enfundadores te dan su versión, y yo, al contrario de mucho universitario titulado, a la persona que más respeto en el planeta toros es al conocedor que vive todos los días de la vida del animal junto a él, así que tiendo a creerles cuando me dicen que lo hacen para que se vayan haciendo al nuevo peso de su encornadura al aliviarle de la venda dura, para que se limpie él mismo de sus restos, para que olvide el paso por la manga, que le llega la prueba asfixiante y estresante del embarque hacia destino final.

¿Los cabeceos a la pañosa o al capote son culpa de la enfermedad del enfundado? Si esto es así, antes de 2.005 ¿por qué cabeceaban entonces? ¿Y por la indefensión que tienen se pelean menos? Ahí no, Sr. Antonio. Ahí no. Precisamente es cuando más se pelean. Está demostrado el aumento de las peleas por la reducción de cercados, por llevar fundas y no hacerse el daño de antaño siendo ahora eternas. Empujan y empujan sin parar. Mi cámara ha recogido seriales enteros de toros enfundados. Sin embargo, cuando caigo en las casas no manipuladoras, según su apreciación, apenas las peleas duran un instante, siendo además más peligrosas. ¿han visto toros muertos en el campo? Es una pena, una desgracia para un aficionado y en muchas casas se dan media vuelta, lo toman como ley de vida, algo natural y a otra cosa, cuando ese toro estaba a poco de ejercer su cometido. Un toro enfundado está continuamente picado entre sí, y ejerce la pelea con más brusquedad y empujan y empujan sin parar. Por contra los toros más tranquilos que he conocido en mi vida en el campo son los de Dolores Aguirre e Isaias y Tulio Vázquez, y que sepa siguen el método tradicional de no enfundar en ese hermoso paraje de la Sierra Norte.

Y definitivamente, las casas que enfundan, que son más de las que tiene Vd. en su lista de manipuladores, le dirán que gracias a ese “torturador” método los toros ya no van tantas veces al mueco, ya no hace falta 'arreglarlos' de sus estropicios, y claro que es importante el tema económico. Más aún, fundamental, si no por qué he podido ver en la primera casa 'fraudulenta', según su opinión, a los toros de Valencia desenfundados siguiendo con sus peleas y saltar el ganadero del defender a separar a los toros jugándose la vida.

Sepa que recibiré mil críticas, me llamarán de todo, seguiré siendo el defensor de las fundas, un mal aficionado, un manipulador colaboracionista, como si de los nazis en la Francia ocupada se tratara a los ganaderos y yo un renegado colaborador. Y la verdad es que lo lógico es no estar de acuerdo con las fundas y decir todo lo que dice Vd. que es lo fácil, pero es que mi sueño es volver a ser ganadero y por eso paso tantas y tantas horas como puedo en el campo aprendiendo de todo el mundo, manipulador o no, y acabas dando razones cuando te informan y detallan los porqués. Y respecto al Toro, opino que actualmente es el animal mejor preparado, comido, saneado, cuidado que lo que ha estado nunca, y los 'ganaduros' que dice, cobran lo mismo que hace quince o veinte años por sus lotes, mientras los piensos suben y suben, y es complicado perder quince toros de saca en año sin enfundar contra ninguno al siguiente, uno al siguiente, ninguno al siguiente....

Así que tiene razón, el tema económico es muy importante y por eso las ganaderías siguen cerrando la cancela, que es difícil sostener las pérdidas año tras año.

Hasta aquí llega la opinión del Sr. Arrizabalga sobre las fundas o, mejor dicho, sobre la opinión aquí vertida sobre ellas. Lo que yo pienso de las fundas ya lo saben, y no voy a entrar en la reiteración de explicar siempre lo mismo. Ya tienen dos puntos de vista, opuestos, para sacar sus propias conclusiones. Sólo quiero dejar claras algunas cosas, para que no haya malentendidos con el lector.

Primeramente, que nada de lo escrito en Uso y abuso de las fundas, está sacado de la inventiva, ni de la narrativa del género de ficción. Son opiniones cimentadas en entrevistas, coloquios, charlas entre gente del toro y aportaciones de los propios profesionales en medios de comunicación. No hay que irse muy lejos, últimamente el tema fundas está en el candelero. Este invierno, por ejemplo, en Burladero ganaderos anti y pro fundas participaron en una trilogía de reportajes sobre el tema. Hay mucho escrito por ahí, sólo es cuestión de bucear. Ayer mismo, en el nuevo Canal Plus Toros, durante el documental sobre Lagunajanda, Don Salvador de la Puerta indicaba que el tiempo en que sus toros estaban enfundados oscilaba entre ocho y diez meses, y que se les retiraban estos condones ortopédicos entre quince días y un mes antes de ser lidiados. El caso es que seis, cuatro, diez, nueve meses, qué más da. Es una cuestión de ética más que de aritmética.

Tampoco me gusta la hipocresía, y entiendo que no se puede comparar la manipulación del toro para ser enfundado con la manipulación humana que se produce al vacunar a un crio con dos años o la manipulación alimentaria de meter una pechuga de pavo en en un tupperware del Mercadona. Igualar en tratamiento al hombre con el animal es cosa de Mosterines y demás sacacuartos. Bajo mi punto de vista, de aficionado arcaico como ve, al toro cuanto menos se le toque, mejor. Usted me dice que el mueco se usa para más cosas, como los saneamientos, y es cierto, pero si es que por mí fuera -y por mucha gente, que no sólo es cosa del menda- no habría tanto saneamiento, ni tanto mueco. Lo del biberón y el becerro, que yo lo he visto en Toros para Todos con músiquita como de película romanticona, lo veo más como una fábula facilona con mensaje para antitaurinos que como una realidad biológica. En mi dehesa ideal, ese becerro moriría, o cuando menos, si dijese de amamantarlo, nunca se lidiaría. Es duro, pero entiendo que es la ley de la naturaleza. Esa misma que cacareamos que es mantenida por la tauromaquia y sus ganaderías.

Por no explayarme más quiero dejar claro que esa "canita al aire" que según Don Patxi, me marco con "la falta de oxigenación del pitón que provoca trombosis en los vasos que riegan la membrana queratinosa del asta", no es atribuible a mí, sino a Don Luis Alonso Hernández, veterinario colegiado y escritor -algunos de sus escritos pueden leerse en Veterinarios de Andalucía y Toros Tarifa-. Pero hay más, mientras junto estas cuatro letras, leo -enlazo más abajo- que Don Francisco Salamanca, Profesor de la Facultad de Veterinaria de la Complutense de Madrid y miembro de VETASE, en el Aula de Tauromaquia del CEU, estuvo hablando de la influencia del enfundado sobre el toro de lidia, y aportó datos de un estudio, en el que analizó 2664 toros, con sus 5328 cuernos, y en el que habla a las claras de la "queratinización del asta por la falta de oxigenación".

Sigo pensando que las fundas sólo hacen bien al bolsillo del ganadero, sin importarles lo que pueda pasar con el futuro comportamiento del toro y lo que piense el aficionado, que no lo olviden, es el cliente, el verdadero eje de la Fiesta.

POR LEY, ESTA PROHIBIDO MANIPULAR UN CUERNO

En el Aula de Tauromaquia C.E.U, D. Don Francisco Salamanca, Profesor de la Facultad de Veterinaria de la Universidad Complutense de Madrid y miembro de la Junta Directiva de VETASE, nos ofreció la excelente conferencia que llevaba por título “Influencia del enfundado sobre el toro de lidia”.

Se ha realizado un estudio a los cuernos de 2664 toros, entre utreros, cuatreños y cinqueños lidiados en diferentes plazas, predominando los cosos de Castilla y León. Este estudio comienza hace tres años, para poder comprobar y ver la influencia del enfundado en la masa cornea del toro de lidia, su dureza y daños en su estructura.

El enfundado es una práctica novedosa, ya que apenas tiene 10 años. Se utilizan diferentes materiales para realizarlo, fibra de vidrio, poliuretano, yeso, escayolas…… dañando la queratina del pitón, al no circular el oxigeno.

Para colocar las fundas, hay que inmovilizar al animal, mueco, soga, manga….. Se produce el vendaje, con uno de los materiales ya indicados, tardando unos diez minutos en la operación.

El proceso de endurecimiento de las fibras y escayolas provoca una reacción de calor, quemando y dañando el exterior de la cuerna (afectando a la queratinización). Actualmente se están haciendo pruebas con diferentes métodos y materiales, productos mas porosos, casquillo de un cartucho, tornillo.

Hay que volver a inmovilizar al animal para quitarle las fundas.

La defensa del enfundado por parte de los ganaderos, es que sus toros llegan íntegros a la plaza. Menos bajas en la camada o heridas a tratar. Menos costes económicos.

La masa cornea, es una estructura viva, que está creciendo durante toda la vida del toro. La funda Impide que el cuerno se desarrolle, impide una buena oxigenación.

El estudio de la dureza se realizo con un durómetro (Shore), haciendo muestreos (2664) en las tres partes de la cuerna del toro de lidia, pitón, pala o cuerpo y cepa, parte interna y externa de la cuerna.

Primeramente se hizo el estudio a reses con y sin fundas, valorando si la dureza podía variar según encaste de procedencia y la capa.

Los toros con fundas se valoro, el tiempo que han estado enfundados. Con todos estos datos los metieron en una batidora (ordenador) y salieron los resultados.

Primeramente se vio el resultado de los toros sin fundas (42 cuatreños y 36 utreros), alcanzando una dureza de 89 - 90 shore en cuatreños(se corresponde a una resistencia a la tracción de 220 kilos por mm2), en la punta del pitón, generalmente la parte mas dura.

Comparando, tiene la dureza como la rueda maciza de un tractor, la chapa de un coche no llega 30 shore. También se encontró una diferencia significativa de dureza, en la masa cornea entre cuatreños y utreros.

Actualmente han llegado a las 6000 muestras y como este año se han lidiado más cinqueños se a podido comprobar la diferencia de dureza entre, utrero-cuatreño y cuatreño- cinqueño.

No hubo diferencias de dureza, en las muestras realizadas en los toros de diferentes encastes, Domecq, Atanasio, Santa Coloma, Contreras…. Pensaron que podía haber variación en encastes mas rústicos como en toros de casta Navarra, Albaserrada-Saltillo, Cabrera, pero no ha sido así, no se encontró nada significativa, como tampoco en toros de distinta capa.

Estuvieron preguntando a los mayorales que resultados daban las fundas, y en las 96 de las 132 ganaderías, eran las mismas bajas y heridas. Al ver que muchos ganaderos querían informar y daban otros datos….dejaron de recabar información ya que no era objetiva.

Según cada ganadero, varia el tiempo que esta la funda en el cuerno, de cuatro a doce meses. También varia la cubrición, desde el 75% de la masa cornea a la totalidad de la cuerna.
Los resultados de la dureza con fundas va desde 78- 82 shore, habiendo una clara diferencia entre los toros que si han tenido fundas con los que no, sin considerar si se las han quitado 15 días antes o en el mismo momento del embarque.

Menos tiempo de enfundado menos afecta a la dureza del pitón.

El 71% de los toros enfundados en el reconocimiento post mortem tenían alguna alteración en la masa cornea, falta de pigmentación, erosiones producidas en el arrastre, etc.., y en un 52 % tenían alguna alteración en toros sin fundas.

Las fundas producen y afectan de diferentes maneras, entre otras: una triangulación del cuerno, abobamiento en la superficie cornea, falta de pigmentación, marcas y señales, perdida de tejido corneo, se raja, se escobilla……

El enfundado se realiza para que llegue el toro “integro” de pitones a la plaza, da igual que luego se rompa o escobille contra un burladero, peto……

El desenfundado es muy agresivo, se utilizan cuchillas, llaves de grifa, tenaza…… produciendo lesiones.

Se sabe muy poco de cuando se quitan las fundas, y cómo influye en volver (la queratina) a la estabilidad del cuerno y recupera parte de la dureza.

Conclusión: El enfundado está prohibido, toda manipulación está prohibida por ley.

8 comentarios:

Enrique Martín dijo...

Yo solo espero que los ganaderos me den un motivo por el que las fundas beneficien al toro en el momento de su lidia. Pero tendré que esperar sentado, porque como muy bien dice Antonio Díaz, esto solo es cuestión de euros.
Un saludo

Anónimo dijo...

Correcto "que beneficien al toro en el momento de su lidia".
El ganadero cobra y los demas pagamos, así es que vamos a pensar mal, que en este caso acertaremos.

Anónimo dijo...

Os recomiendo que leáis en la revista del club cocherito de Bilbao el articulo dedicado a las fundas y la opinión del sr.cuvillo y la del ganadero D.Tomas Prieto de la Cal sobre las fundas.
Jose Luis

Anónimo dijo...

los ganaderos se tiran piedras en su propio tejado.
con el asunto de los saneamientos,que en andalucia son dos por año,para que los machos de lidia no entraran en los saneamientos a partir de dos años,porque los animales lo pasarian mal y se podrian desgraciar,se creo el codigo de recria,que la administracion a buena fe creo.
ahora con el tema de las fundas,vemos el nivel de profesionalidad y moral de los ganaderos.
a buen entendedor,pocas palabras faltan.

cortinar

lesaqueño dijo...

esto de las fundas viene como anillo al dedo, por el articulo anterior de la radial.
8000 revoluciones, muchisimo ruido y vibraciones, mas el mueco, lo que faltaba.
y ahora las fundas.... luego un robot japones con dos brotes de corcho?, como un varetin de corza?
Yo me quiero cambiar de pais.

que se coma bien y tenga toros

El sur de francia no esta mal eh?, y esta al lado

Anónimo dijo...

Desde cuando Francisco Salamanca es Profesor de la UCM??

Administrador dijo...

Amigo anonimo nosotros no tenemos ni idea si el Sr Fº Salamanca es o no profesor de la UCM, nos limitamos a redactar la noticia tal como aparece, si tiene usted mas datos agradeceriamos la aclaracion, al parecer en esto de los toros todo el mundo se cree Catedratico

José Enrique Zaldívar dijo...

Estaba muy interesado leyendo al señor Patxi, pero cuando he llegado a lo de las betaendorfinas, ya he parado. En fin... Un poco más de ciencia necesita este señor.