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lunes, 28 de septiembre de 2009

“EL MISTERIO DEL COMPORTAMIENTO DEL TORO DE LIDIA"

 
 En su ponencia, titulada "El misterio del comportamiento", Gil-Cabrera ha precisado que, en su trabajo, se estudia fundamentalmente el comportamiento agresivo del toro de lidia, basándose para ello en dos parámetros fisiológicos, el estudio de un neurotransmisor cerebral (serotonina) y de una hormona relacionada con conductas agresivas (testosterona).

El objetivo del estudio ha sido el estudio de los niveles de serotonina y de testosterona en las muestras tomadas en 27 becerros (durante un herradero) y en 80 cuatreños (tras su lidia), aplicando una pauta al comportamiento del animal, para determinar el nivel de nobleza y de agresividad de la res. Para ello, se ha considerado la agresividad como "la conducta de amenaza y ataque que manifiesta el toro a través de respuestas violentas ante los estímulos que recibe durante la lidia".

Los primeros resultados obtenidos en el trabajo demuestran que los niveles de testosterona en los becerros es menor que en los cuatreños, ya que los primeros no han alcanzado su madurez sexual. Además, según ha explicado Gil-Cabrera, "también hay estudios que afirman que la presencia de la hormona aumenta con el ejercicio al que se ve sometido el animal".

Por todo ello, las primeras conclusiones del estudio afirman que "la tendencia de la testosterona no parece un buen indicador del comportamiento. Incluso, hemos analizado y diferenciado los datos clasificándolos según los encastes actuales, y tampoco hay diferencias significativas".

Donde sí se aprecian diferencias es en la presencia de serotonina en las reses. "Este neurotransmisor -explica Gil-Cabrera-, no varía con la edad, sino que es una variable característica del individuo, y sus niveles son constantes. Por eso, si determinamos que ello influye en el comportamiento, obteniendo los niveles en becerros podremos ayudar en parte a la selección".

Los primeros resultados del estudio confirman esta teoría: "Aquellos toros con niveles más bajos de serotonina presentan una mayor agresividad, lo que también ocurre en otros animales. Como conclusión, podemos afirmar que la serotonina está claramente implicada en la manifestación de conductas agresivas del toro en la lidia, y por lo tanto relacionada directamente con el comportamiento en la lidia".

Además, y al igual que en el estudio de la testosterona, esta variable ha sido analizada por encastes actuales, llegando a conclusiones sorprendentes: "En este caso sí que se observan diferencias.

Los encastes más nobles o 'toreables', como se dice ahora, son los que presentan niveles más altos de serotonina. En este caso, los de Domecq, Núñez y Murube, caracterizado por ese comportamiento, tienen los niveles más altos, muy diferenciados de los encastes como Albaserra o Urcola, que generalmente tienen un comportamiento más agresivo durante la lidia".

El estudio, que se ampliará en los próximos años con el análisis del comportamiento de los becerros a los que se ha tomado muestra, ya ha comenzado a dar resultados: "Este año algunos de esos becerros se han lidiado como erales, y el resultado ha sido de coincidencia en todos ellos. Además, los ganaderos que han tentado reses, incluso nos han pedido una valoración previa, que luego coincidió con el nivel de agresividad mostrado en la tienta".

El autor del estudio, Gil-Cabrera, considera que "estos estudios pueden ayudar en la selección del ganado de lidia, porque desde el herradero podemos tener una pista del comportamiento del animal en su futura lidia. Sería una herramienta complementaria que la ciencia aportara a la selección del toro de lidia en el siglo XXI, sin perder nunca el carácter tradicional de la cría y selección".

 LA PONENCIA
 



RELACIÓN ENTRE LAS CONCENTRACIONES PLASMÁTICAS DE SEROTONINA Y TESTOSTERONA Y EL COMPORTAMIENTO AGRESIVO DURANTE LA LIDIA EN EL Bos Taurus L.

Por Fernando Gil-Cabrera , Manuel Sanz , Gema Silván , Alfredo González y Juan C. Illera

Esta Comunicación obtuvo el Premio en el VI SYMPOSIUM DE ZAFRA

El Comité Científico, además de destacar la calidad y corrección de exposición del trabajo, valoró la originalidad y las posibilidades de investigación que surgían en este área del comportamiento a partir de las comprobaciones y metodología empleada. Estas posibilidades se deducen de las conclusiones, campo en el que los estudios de la fisiología del comportamiento deben jugar un papel predominante.

Dentro de la familia de los bóvidos, la raza de lidia se caracteriza por su agresividad, a pesar de esto, no existen trabajos sobre las bases fisiológicas de este comportamiento, por ello estudiamos la endocrinología y neuroquímica de la agresividad en el toro de lidia. Un objetivo de este trabajo es estudiar la variación con la edad de la serotonina y la testosterona en becerros y toros, puesto que ambas están claramente relacionadas con la agresividad. Posteriormente se relacionan los niveles de serotonina y testosterona en toros con su comportamiento durante la lidia.

Las determinaciones se realizaron mediante ELISA de competición en suero de 57 animales machos, 25 becerros y 32 toros. La evaluación del comportamiento se realizó mediante el método directo observacional, registrando en una plantilla los estímulos y acciones comportamentales del toro.

No existen diferencias significativas entre los niveles de serotonina de ambos grupos (640,48 ± 152,6 ng/mL en becerros y 684,24 ± 54,13 ng/mL en toros). Sin embargo, sí se han encontrado diferencias en los valores de testosterona (p<0,05; 11,88 ± 1,56 ng/mL en becerros, 15,84 ± 1,5 ng/mL en toros). Además, existe una correlación entre serotonina y testosterona dentro de cada grupo (r = -0,72 en becerros y r = -0,58 en toros). Se ha observado que toros con comportamiento más agresivo durante la lidia, presentan menores valores de serotonina y mayores valores de testosterona. De esta forma, la medida de serotonina y testosterona en un becerro durante su herradero podría ser de utilidad en la producción de lidia, dándonos una estimación de su comportamiento cuando se lidie en la plaza.

Relación entre las concentraciones plasmáticas de serotonina y testosterona y el comportamiento agresivo durante la lidia en el Bos taurus L.
Gil-Cabrera F a, Sanz M b, Silván G a, González A a e Illera JC a
a: Departamento de Fisiología (Fisiología Animal). Facultad de Veterinaria. Universidad Complutense de Madrid.

b: Departamento de Biotecnología del Instituto Nacional de Investigaciones Agrarias. Ministerio de Ciencia y Tecnología. Madrid.

INTRODUCCIÓN

Dentro de la familia de los bóvidos, la raza de lidia se caracteriza por su agresividad, fiereza, fuerza, bravura, aunque en la actualidad esto no se ve frecuentemente reflejado en los ruedos. A pesar de que la cría y explotación del ganado de lidia se deben precisamente a este comportamiento agresivo, no existen estudios sobre las bases fisiológicas de dicha agresividad. Por esto hemos centrado nuestro trabajo en el estudio endocrinológico y neuroquímico de la agresividad en el toro de lidia.

Desde el punto de vista psicobiológico es muy compleja y discutida la definición de agresión, así como la diferenciación entre violencia, agresión y agresividad (Martín, 2000). Para nosotros, agresividad es la conducta dirigida a otro individuo que puede producirle un daño físico y que frecuentemente tiene como consecuencia el establecimiento de estatus, orden de preferencia o acceso a algún objeto o distancia espacial entre los dos (Peláez del Hierro, 1997). Dentro del concepto de agresividad se distinguen múltiples clases, dificultando así la unificación de criterios a la hora de calificar un animal. En nuestro caso, establecemos unos patrones de comportamiento en la plaza para valorar el rango de agresividad del toro durante su lidia.

Se ha puesto de manifiesto en diferentes estudios que la serotonina y la testosterona son dos de las sustancias implicadas en el comportamiento agresivo en animales (Dolan, 2001; Nelson, 2001).

La serotonina es una monoamina que actúa como neurotransmisor en el cerebro. Las neuronas que la sintetizan están agrupadas en varios núcleos del tronco encefálico, de los cuales los más importantes son los núcleos del rafe (Guyton, 2001). En el hombre, se ha relacionado la serotonina con la regulación de estados de ánimo como la ansiedad, depresión y violencia impulsiva. Varios estudios han demostrado que la conducta agresiva en animales con frecuencia se asocia a una disminución de la actividad de las neuronas serotoninérgicas (Gil-Verona, 2002; Kyes, 1995).

La testosterona, andrógeno testicular, cuyo tejido de origen son las células de Leydig, favorece el desarrollo y mantenimiento de los caracteres y comportamiento masculinos (Guyton, 2001). Diferentes estudios demuestran que existe una correlación clara entre niveles anormalmente elevados de testosterona y el comportamiento agresivo (Dolan, 2001; Pinel, 2000).

El primer objetivo del trabajo es estudiar cómo varían los niveles de serotonina y testosterona con la edad en el ganado de lidia. Un segundo objetivo es relacionar estos niveles en toros con su comportamiento durante la lidia en la plaza

MATERIAL Y MÉTODOS

Animales

Para el estudio se han utilizado 57 animales de la raza de lidia, Bos taurus L., machos

En un herradero se recogieron muestras de sangre que se obtuvieron de 25 becerros con edades comprendidas entre seis y ocho meses. Los animales se separaron de sus madres quince horas antes de la recogida de muestras y se mantuvieron en corrales, juntos hasta el momento del marcado. En ese momento, se aislaron y se introdujeron en un cajón de curas donde permanecieron de dos a tres minutos. Durante este tiempo, el animal fue herrado y simultáneamente se hizo la señal de la ganadería en las orejas. La sangre utilizada para la medida de serotonina y testosterona procede del sangrado de las orejas

Las muestras de sangre recogidas tras la lidia se obtuvieron de 32 toros de entre cuatro y cinco años. La sangre se recogió una vez que el toro llegó al desolladero después de su muerte en la plaza y se obtuvo por sección en la vena yugular. Los toros estudiados fueron lidiados durante la Feria de Otoño de 2002 en la Plaza de Toros de Las Ventas de Madrid.

Procesado de las muestras

Las muestras de sangre se mantuvieron a 4 ºC desde su recogida hasta su procesamiento. Se centrifugaron 20 minutos a 4 ºC a 1200 x g para obtener el suero. La serotonina se midió con el kit Serotonin-ELISA (DLD Diagnostika GMBH, Hamburg). La testosterona se determinó mediante ELISA de competición (Esteban, 1992), validada para la especie objeto de estudio.

Evaluación del comportamiento.

Para evaluar el comportamiento se utilizó el método directo observacional describiendo, a través de la percepción del observador, los estímulos y las acciones comportamentales del toro relacionadas en un etograma y registrándolos en una plantilla diseñada al efecto

La valoración del comportamiento agresivo de los toros durante su lidia se catalogó en un rango de uno a diez, siendo el uno el menos agresivo y el diez el más agresivo. Se consideraron indicadores de la agresividad durante la lidia determinadas acciones comportamentales tales como: cocear a los estímulos presentados, vocalizar en sus diferentes versiones y momentos al acometer o no a los engaños, amenazar y dudar con mucha frecuencia ante la presentación de los estímulos, cabecear, acometer con la cara alta e intentar defenderse ante los engaños con rapidez y de forma inesperada e intentando agredir a su contrario.

Todos estos actos combinados y en determinados momentos de aparición en la lidia nos indican si la agresividad es innata o, por el contrario, ha sido adquirida. En este último caso, hemos diferenciado los actos llevados a cabo por los lidiadores que pudieran provocar esa respuesta agresiva adquirida, como pueda ser estrellar los toros contra los burladeros, mala aplicación de la suerte de varas y banderillas o incluso someter a un toro falto de fuerza a la provocación de los estímulos. En definitiva, todas las acciones emprendidas por los toros al acometer y que no consuman el acto por impedimento físico o una lidia inadecuada, pueden llegar a frustrar la acción de los toros, aumentando así la agresividad (Peláez del Hierro, 1997).

La validez del método observacional descrito, fue confirmada por el procedimiento analítico de sangre y además se emplearon a tres observadores más para valorar los actos de comportamiento agresivo de los toros durante su lidia, considerando así un error intra-observador mínimo, ya que las observaciones también se realizaron a través de vídeo.

Análisis de datos

Para la comparación de medias de serotonina y testosterona entre becerros y toros se realizó un One-Way ANOVA. Para correlacionar serotonina y testosterona se halló el coeficiente de correlación. Ambos análisis se realizaron con el programa Microcal Origin 3.5 (1991-1994, Microcal Software, Inc. Northhampton, MA, USA).

RESULTADOS

No se han observado diferencias significativas en los valores de serotonina entre los dos grupos objeto de estudio (Figura 1). Estos valores oscilan entre 640,48 ± 152,6 ng/mL de los becerros y los 684,24 ± 54,13 ng/mL de los toros

Sí se han encontrado diferencias con significación estadística en los valores de testosterona entre becerros y toros (p<0,05; 11,88 ± 1,56 ng/mL en becerros, 15,84 ± 1,5 ng/mL en toros), siendo mayor en toros

Se ha encontrado correlación entre serotonina y testosterona dentro de cada grupo. Mayores niveles de testosterona corresponden a menores valores de serotonina: r = -0,72 (p<0,05) en becerros y r = -0,58 (p<0,05) en toros

Los valores de comportamiento asignados a cada toro tras su lidia oscilan entre 2, valoración mínima, y 8, valoración máxima, siendo las calificaciones más frecuentes 5 y 6. El análisis conjunto de serotonina, testosterona y agresividad ha permitido establecer unas clases bien diferenciadas de comportamiento en el toro de lidia, en las que poder asignar un valor de comportamiento a un individuo una vez conocidos su niveles de serotonina y/o testosterona

DISCUSIÓN

Existe una amplia bibliografía sobre testosterona, serotonina y su relación con agresividad (Pelegrín, 2003; Dolan 2001; Nelson, 2001).

No hemos encontrado en la bibliografía un valor de referencia para los niveles de serotonina en la raza de lidia. El valor medio obtenido en este trabajo, 640,48 ± 152,6 ng/mL en becerros y 684,24 ± 54,13 ng/mL en toros, puede servir como futuro valor de referencia. Hemos observado que estos valores fluctúan considerablemente de un individuo a otro (1548,846 ng/mL de máximo y 237,335 ng/mL de mínimo en toros y 1968,887 ng/mL de máximo y 202,965 ng/mL de mínimo en becerros), pero no entre los dos grupos. Esto indica que el nivel de serotonina no varía con la edad, sino que es una variable característica de cada individuo en ambas etapas de su vida

Varios autores (Gil-Verona, 2002; Nelson, 2001) han relacionado los niveles de serotonina con la conducta agresiva, encontrándose valores menores en animales más agresivos. Nuestros datos confirman estas observaciones, los toros que presentaron menos serotonina en sangre mostraron un comportamiento más agresivo durante su lidia. Esta tendencia, unida al hecho de que el nivel de serotonina no varía de forma significativa entre becerros y toros, permitiría obtener una estimación de la agresividad de un toro durante su lidia a partir del valor de serotonina medido en sangre en el momento del herradero

La testosterona ha sido estudiada en distintos bovinos (Ramírez, 1990), incluyendo la raza de lidia (Esteban, 1992). Los valores que hemos obtenido coinciden con los citados en dichos trabajos. Además, en este estudio se ha medido la testosterona en becerros y toros. Los becerros, entre seis y ocho meses, tienen menores niveles de testosterona que los toros, que ya han alcanzado la madurez sexual. También se ha relacionado en distintos trabajos testosterona con agresividad (Gil-Verona, 2002; Nelson, 2001): mayores niveles del andrógeno corresponden a mayor agresividad, lo que se corrobora en nuestro estudio. Recientemente se ha mostrado que la exposición temprana a los andrógenos disminuye la cantidad de exposición que es necesaria para activar la conducta agresiva más tarde en la vida del individuo (Gil-Verona, 2002). Por lo tanto, el hecho de que un becerro presente mayor cantidad de testosterona puede significar una mayor tendencia a mostrar un comportamiento agresivo en su madurez

De los resultados analíticos y observacionales se desprende que existen algunos individuos que no presentan el patrón de agresividad que esperaríamos por sus niveles de serotonina y testosterona, lo que nos indica que existen otros factores que están modificando los resultados por situaciones antes descritas, como son la falta de fuerza y la aplicación de una lidia irregular o desordenada

Pensamos que este trabajo se completaría con el seguimiento de los becerros en estudio hasta el momento de su lidia, para comprobar que tanto los niveles de testosterona como de serotonina se comportan según lo esperado y que el comportamiento agresivo se puede predecir a partir de ambas

CONCLUSIONES


La serotonina no varía en la raza de lidia con la edad y en las condiciones en las que se realizó este estudio, presentando medias similares en becerros y toros. Los valores de referencia son 640,48 ± 152,6 ng/mL en becerros y 684,24 ± 54,13 ng/mL en toros

La testosterona sí varía con la edad en el ganado de lidia en las condiciones de estudio: 11,88 ± 1,56 ng/mL en becerros, 15,84 ± 1,5 ng/mL en toros

La serotonina y la testosterona están relacionadas con la agresividad: toros con comportamiento más agresivo presentan menores valores de serotonina y mayores valores de testosterona

La medida de serotonina y testosterona en un becerro durante su herradero podría ser de utilidad en la producción de lidia y nos ayudaría en la estimación del comportamiento de dicho animal en el momento de su lidia.

El método observacional para registrar el comportamiento agresivo de los toros durante su lidia, podría ser útil para unificar los criterios de valoración de la agresividad en el ganado de lidia y para determinar si dicha agresividad es innata en el animal o es consecuencia de una lidia irregular.

AGRADECIMIENTOS

A los equipos veterinarios de la plaza de toros de Las Ventas de Madrid por su colaboración en la recogida y toma de muestras biológicas del desolladero de la plaza.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Sr.Fernado GilCabrera y colaboradores.Si la tetosterona según los estudios indican que existe correlación clara entre los niveles anormalmente elevados y el comportamiento agresivo .¿Cómo explican que una vaquilla tenga la misma agresividad que un toro de lidia y arremeta contra todo lo que se mueve en los festejos y espectáculos en tientas privadas?.Que yo sepa las vacas tienen ovarios y no celulas de leydig.
Vaya teorema que encima ha sido premiado, espero que no lo sea con dinero de los veterinarios y su CGCV.

miguel dijo...

exelentre trabajo y mis felicitaciones con todo respeto por ello

me gustaria informarme más sobre la fisiologia del ganado de lidia, articulos como este ayudan a entender un poco la complejidad del toro de lidia y gracias por eso.