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sábado, 10 de octubre de 2009

EL TORO DE AYER Y EL DE HOY

Pensar Que El Toro de hoy, solo ha sido el resultado, de un largo e impresionante proceso de selección, realizado por los ganaderos a lo largo de la historia, aplicando unos criterios, primero empíricos, luego genéticos, y siguiendo unas pautas, a partir de una determinada Raza o Casta, salvo prueba en contrario no es decir toda la verdad.

Y no es decir toda la verdad, porque además esa impresionante selección ha sido consecuencia y fruto de “Una Razón y de Una Voluntad” y sobre todo de unos “Intereses” muy concretos de gustos, modas y maneras de interpretar el toreo.

Es verdad que el toro de lidia ha tenido un pasado en sus diferentes castas, ramas y troncos, pasado que todo buen aficionado debería conocer para así tratar de explicar la historia de esa evolución hasta nuestros días y ver de forma paralela, como su evolución ha ido siempre unida a la transformación del arte de torear.

En todas las épocas, siempre hubo y habrá, una relación causa efecto entre Toro y Toreo.

Es necesarios por lo tanto, realizar una mirada a ese pasado, para así tratar de comprender el presente, sin entrar por ahora en el predecible e incierto futuro francamente desalentador, si los aficionados con las armas que les da la legislación, no toman decididamente parte en los reconocimientos, exigiendo, vigilando y apoyando a la autoridad competente, para que el espectáculo se de, con todas las garantías y en toda su integridad.

La historia parece que se remonta a Pepe Illo y Costillares que ya en el año 1789, vetaron a los toros de Casta Raso del Portillo porque decían que eran incómodos, para su toreo

Curro Cuchares impone el toreo de muleta y mi paisano Rafael Guerra lo continua, exigiendo para poderlo desarrollar que los toros le lleguen mas fijos y mas ahormados a la muleta.

No se conforma con vetar a los toros de Casta Navarra sino que también veto a los de Casta Jijona, a la Casta Cabrera de Miura y a la Casta Vazqueña de Concha y Sierra solo escaparon de su veto la Casta Vistahermosa de Saltillo que era la ganadería, mas de moda en aquella época y la que estaba en mas punto de bravura para su estilo de toreo.

Después del Guerra, se produce un paréntesis en la evolución del toreo y aparecen Bombita y Machaquito, que siendo figuras y buenos toreros no llegaron al mando que tuvo nuestro califa de Córdoba.

Se vuelve entonces, a la hegemonía del ganadero que era quien de siempre, había seleccionado que tipo de ganado se lidiaba y se vuelven a lidiar los toros mas grandes y con mas poder de toda la historia hasta entonces.

Sin embargo Machaquito y Bombita también pusieron su grano de arena, en, esa evolución del toro, en lo que se llamo el pleito de los Miuras, pretendiendo cobrar mas ,cuando toreasen toros de esta divisa y aunque no lo consiguieron, si lograron algo que hasta entonces no ocurría y era, distinguir, entre corridas duras e indeseables frente a corridas escogidas y seleccionadas, lo que hoy serian “corridas cómodas”

Aparece la edad de oro del toreo, con la pareja de moda, Joselito y Belmonte y a nueva concepción del toreo nuevo toro.

Joselito, gran conocedor del campo y fiel consejero de los ganaderos, tiene el mando en la fiesta y busca un tipo de toro, de bravura mas prolongada de menos fiereza ,mas suave y con mas armonía en sus hechuras, para realizar ese tipo de toreo en redondo y ligado, que prolonga el mando del muletazo sobre la embestida del toro ya no le valen los toros de Casta Vazqueña que eran toros muy grandes de excelente Trapio, duros ,bien encornados y que realizaban un tercio de varas espectacular ,pero, que a la muleta llegaban muy aplomados y sin recorrido y como su toreo era mas ceñido y con mayor mando, exige al toro, un volumen mas reducido y unas cabezas, que quepan en la muleta ,para así prolongar ese mando.

Tal es su obsesión por buscar este tipo de toro, que crea por primera vez la figura del veedor, en su amigo Juan Soto, para que le busque este toro por todas las fincas, recurriendo para ello a las ganaderías de Casta Vistahermosa y sobre todas a la de su amigo Juan Contreras, que tuvo el hombre, que dulcificar y modificar el fenotipo de los Murube, creando un encaste propio los CONTRERAS. Toros mas bajos, cortos de patas, de cabeza mas pequeña y mas cómodos al ser mas recogidos de pitones, con menos morrillo, lo que hoy serian toros hechos cuesta abajo y que probablemente fueran los Jandilla de entonces, para que Joselito y Belmonte pudieran realizar su toreo.

Con Belmonte, aparece en la historia, el toreo contemporáneo.

Antes, el torero era un satélite del toro en cuya orbita se desplegaba toda la técnica de la lidia, sin embargo después de Belmonte el satélite ha venido a ser el toro, que gira alrededor del torero dominado por su valor y su mando.

Con la revolución Belmontina, el espectáculo comienza ya a derivar a favor del torero con olvido del toro, esa revolución cambia el concepto de bravura, calibrada hasta entonces, por la ferocidad que el toro desarrollaba en el primer tercio, para cambiarla por docilidad en la faena de muleta, el toro obedece ciego al engaño y los conceptos de parar, templar y mandar, adquieren una realidad sorprendente y para realizar ese tipo de toreo, había que contar con el toro adecuado.

Y ese era: “El Toro de Casta Vistahermosa”.


EL TORO DE HOY

Comienza entonces la hegemonía de una Casta la de Vistahermosa, que ha supuesto en sus diferentes líneas y estirpes la base dominante, para el desarrollo de las modernas técnicas de selección genética hasta nuestros días

Y de nuevo dos toreros que vuelven a marcar época.

Manuel Rodríguez MANOLETE crea época después de la guerra civil, su carácter introvertido, su sensibilidad exquisita en la comprensión profunda del arte de torear le llevo a quedarse quieto y a aguantar impasible las embestidas del toro, clava los pies en el suelo y sin aspavientos ni brazadas, se coloca muy cerca de los pitones y trata de armonizar su toreo estatuario, con la línea Belmontina, consiguiendo una perfección en su forma de torear y depurando toda la ciencia del toreo reducida a lo fundamental, torero corto dicen, pero que toreaba 90 de cada 100 toros .

Comienza la decadencia del toro aparecen las rectificaciones del terreno y la flexión del dorso quedando el cuerpo del torero arqueado por encima del animal, lo que en buena lógica estaba en relación con el tamaño mas pequeño del toro y es que el toro, había perdido un año de edad.

Y apareció EL CORDOBES en la fiesta.

Manuel Benítez El Cordobés, como decía el recordado profesor Idelfonso Montero era un torero de una agilidad felina, su toreo no tiene la galanura de la arrogancia, sino la brusquedad casi impertinente de lo temerario. El Cordobés descoyunta los clasicismos de la Tauromaquia se ha querido explicar el fenómeno, recurriendo a la sociología y creo que no es mal procedimiento, porque lo sociológico y lo psicológico, debe tenerse en cuenta, al calibrar personalidades que mueven multitudes.

Consecuencia de esta época, se lidian toros sin edad y se produce un achicamiento tanto físico como moral del toro, llegando la picaresca taurina, hasta limites insospechados, pero sin embargo, había una gran cantidad de toreros y una gran variedad de formas de interpretar el toreo porque había una gran variedad de Castas de toros.

Pero es a partir del año 1969, cuando los aficionados ,la critica y la autoridad quiso que se acabara con la lidia del utrero adelantado que era el toro que se estaba lidiando por entonces todo ello tal vez posibilitado porque a finales de los 70 ya no hay un torero que mande en la fiesta y sea capaz de exigir que toro quiere torear, hay muy buenos toreros, pero ninguno manda y son las empresas, las que tomando como punto de partida esa critica de la afición y medios de comunicación toman el relevo de la fiesta creando y comprando un toro con mas edad ,mas peso y mas volumen pero también con menos raza.

Es la primera vez que el torero no manda y al no poder exigir, tuvieron que adecuar su técnica y su toreo a un toro con más volumen, pero con menos movilidad y más parado que nunca.

Pero que ocurrió, pues que los ganaderos al creer consolidada la bravura y como la selección de la calidad, en la embestida, noble, suave e inofensiva, ha seguido su marcha de perfección en perfección hasta lograr animales medio tontos, “animales que pasan pero que no embisten”, a los que no se les puede pedir mas a la hora de seguir los engaños, sin enterarse siquiera de que en la plaza hay alguien que mueve el capote o la muleta. Ha resultado, que se selecciono, mucho mas allá, de los limites que la prudencia aconseja creando un toro en serie, único en presentación y en su comportamiento, desechando todo aquello que se pudiera calificar como “con demasiado temperamento" en beneficio fundamentalmente de la palabra magica “Toreabilidad”, sin entender que la fiesta de toros es Variedad o tal vez convencidos, que la moda es soberana y se fabrica lo que es rentable y se produce lo que se vende como en cualquier negocio

Y además como para torear a la moda, era necesario un determinado Toro, el que se disputaban y se siguen disputando las figuras del toreo de más edad Negro por fuera es verdad pero Blanco purísimo por dentro con el apellido, de lógico, normal y racional y hasta con profesión artista.


Y de nuevo como las modas siguen cambiando en cuanto cambian los toreros, que ocurrió:

Que apareció Julián López El Juli y un sinfín de toreros jóvenes, que intervienen en todos y cada uno de los tercios con una preparación física asombrosa, verdaderos atletas, con facultades de saltadores de vallas, esquiadores o corredores de saltos, y ese toro parado, mastodontico, con volumen, regordio que apenas se mueve ya no les valía.

Necesitaban un toro que sin ser demasiado peligroso tenga mucho motor con genio al que haya que plantarle batalla someterlo, vencerlo para dar espectáculo porque su llamémosle toreo no es de “pellizco”, es en el conjunto de la lidia donde destacan, que corra de salida que aguante la mini suerte de varas que llegue entero al tercio de banderillas se arranque y no se caiga y que además soporte los 30, 40 o 50 pases del tercio de muleta sin caerse y dando la sensación de transmisión, vibración y hasta de fuerza y peligro.

Como por otra parte el publico espectador que llena las Plazas es cada vez mas joven menos conocedor de lo fundamental , y menos exigente con el toreo de esencia en líneas generales, el cambio estaba mas que asegurado.

Y es que una gran cantidad de viejos aficionados se han retirado de la plaza y la mayoría del público actual ha sido sustituidos por nuevos grupos de cultura mucho más "urbana"- "formado" por los medios de comunicación de masas que se inclinan por una corrida, de una parte, más "suave" donde la expresión agonística del combate pase lo más desapercibida posible y, en su argot, más "profesional" donde el triunfo esté garantizado y medido por los trofeos que obtienen los diestros.

Cuando se está en la Feria, bebiendo, saludando, palmeando y bailando, la mayoría de las veces, marcharse, e irse a la plaza de toros, es un desgarro. Y si la corrida no ha sido brillante, no se han cortado orejas... ¿cómo aceptar ante los amigos que se ha preferido acudir a un fracaso?

No hay nada menos propio de nuestro tiempo que ir de perdedor y todo feriante que se haya marchado de una Feria en el momento de mayor animación para, a su vuelta, no presumir de haber presenciado una función de toros distinguida con "orejas", queda claro que no sólo ha perdido el tiempo sino que no ha sabido hacer una elección correcta.

Pero, en ese caso, ¿no resultaría también legítimo sospechar que quizá tampoco lo sepa hacer, mañana, cuando se lo exija el complejo mercado de la vida cotidiana?

Es más, el alegre feriante ya sea mujer u hombre que llega a la plaza de toros colocado de vino, que viene de un Real luminoso y caldeado por el espectáculo de los cuerpos vestidos con los vistosos y policromos trajes flamencos, trenzados por la magia erótica del baile, excitado por la percusión rítmica de las palmas ¿cómo le "sentará" la asistencia a un espectáculo tremendo, donde los lidiadores se juegan la vida, donde hacen ostentación del peligro, del tremendo riesgo, que supone lidiar unos toros fuertes, pujantes, encastados? ¿qué ocurre en el cuerpo del feriante, animado con la dosis oportuna de vino ingerido, cuando siente que aumenta el peligro, que a la alegría le sustituye el sobresalto, y la "manzanilla" comienza a multiplicarle la sensación de agobio? ¿qué decir ante la mirada de reproche dirigida por su acompañante?


A este público nuevo, urbano, feriante, alegre, triunfal de cualquier Feria, no le interesa la lidia, rechaza un espectáculo donde el peligro de muerte del matador y la bravura descomunal del toro constituyan los polos esenciales de un conjunto indisociable, de un sistema tremendo.

Al desconocer el conjunto, la corrida de toros se convierte en una sucesión de "tercios" que tienen que brillar por sí solos, y uno a uno.

Precisamente, esta opción por la " nueva tauromaquia" es la que impide, de una parte, o que solo aparezcan de modo testimonial, en la mayoría de las ferias, toros del Conde de la Corte, de Cuadri, de Dolores Aguirre, de Saltillo, de Albaserrada, de Isaías y Tulio Vázquez, Murube, Prieto de la Cal y de tantos otros desde hace años expulsados por la imposición "Light" de la lidia

Se pasa de un toreo de manos y piernas quietas a toro parado, de instantes, inspiración, momentos y a veces de increíble belleza a un toreo tosco de piernas con un toro en continuo movimiento.

Y que hicieron los ganaderos, pues sencillamente como buenos empresarios intentar modificar su toro sin cambiar sus intenciones y crear ese tipo de toro algo más atleta y adaptarlo a los gustos de público, toreros y modas.

Difícil tarea esta porque cuando creían que ya lo tenían casi fijado y conseguido apareció el fenómeno José Tomas y vuelta a empezar.

Pero, a lo mejor hemos ganamos en hacer animales sanitariamente mas aptos y mas fuertes que no se derrumban por los suelos nada mas salir aunque el aficionado, tenga que seguir cada vez mas defraudado porque en las Plazas ya no esta, ni estará no les quepa la menor duda la autoridad del Toro Integro con Casta, Bravura y Trapio que es el único, que produce emoción y respeto.

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